Me dedico a esto por elección

Muchas personas cuestionan la ética del sexo de pago. Desde este High Class queremos dejar claro nuestro posicionamiento al respecto.
Creemos que merece la pena abrir el debate desde dos ópticas: la de la persona que ofrece sus servicios sexuales (profesional) y la de la que los toma (cliente).


Profesional del sexo

No es lo mismo que una persona se vea obligada a ofrecer servicios sexuales (ya sea por necesidad o por ser víctima de redes de explotación de personas) que la que lo hace por voluntad propia.
Evidentemente, desde un punto de vista legal y también ético, la prostitución organizada a través de redes de explotación es una actividad execrable, y entendemos que debe ser perseguida. No hay nada que justifique la explotación de otras personas, obligándolas a ejercer la prostitución a cambio de una supuesta protección.
Podríamos decir también, en un grado algo menor, que cuando una persona se prostituye por necesidad económica, porque no encuentra otro medio de vida, en sociedades como las nuestras, en que las oportunidades laborales muchas veces no existen o existen para un número limitado de personas, la prostitución es una alternativa, forzada por la necesidad, pero alternativa a fin de cuentas.
Y, evidentemente, totalmente distinto es la persona que ofrece sus servicios sexuales porque quiere, porque le gusta.

Cliente

En general el cliente se mueve por pautas de comportamiento sencillas de entender: porque no tiene pareja sexual, o porque su pareja no satisface sus expectativas. Y encuentra en la prostitución salida a sus deseos, y para ello está dispuesto a pagar.

En nuestra opinión, cuando la relación entre una profesional y un cliente es libre y no está condicionada por cuestiones tales como la necesidad, o, peor aún, la sumisión, se convierte en una relación tan válida como cualquier otra.
Es más, entendemos que la prostitución, aquella en la que hay libertad por las dos partes, es beneficiosa para la sociedad, pues promueve un ámbito en el que las necesidades y deseos sexuales pueden manifestarse también con libertad.

Aunque nos dediquemos a esto, somos personas de nuestro tiempo y sensibilizadas con las situaciones de abuso y maltrato derivados de la necesidad económica, del engaño y de las mafias en las que se ven envueltas algunas mujeres (y también algunos hombres) que se ven obligados a ejercer la prostitución en contra de su voluntad y por la fuerza. Se trata de casos muy duros y tristes, y desde este punto de vista, evidentemente no nos es ajeno el sufrimiento que destilan y repudiamos categóricamente cualquier circunstancia en la que no exista la libertad de elección.

Cuando soy yo la que quiere ser puta

Pero, ¿qué hay de aquellas personas que son dueñas de su cuerpo, de su mente y de su vida, y que deciden dedicarse a esto voluntariamente y desde su total independencia?, ¿no tienen derecho a ello?. ¿Prohibir la prostitución no es igualmente, un recorte en la libertad individual de estas personas?.
La prostitución, aunque muchos sectores no quieran verlo, no es un delito por ninguna de las partes si existe una voluntariedad y un respeto mutuo. Una persona puede proponer a otra las condiciones que desee para practicar sexo, y eso también implica una posible contraprestación económica, si ésta es consensuada por ambas partes. No hay delito en ello, ni jurídico ni ético. Abogamos por una regulación del sector que impulse que otras situaciones abusivas no tengan cabida en nuestra sociedad.

Libertad de decisión, sexo por elección

Las señoritas que se acercan a nuestra agencia lo hacen desde su voluntad personal. Ni las captamos ni mucho menos, las extorsionamos. Somos meros intermediarios y ofrecemos básicamente gestión y privacidad. Ellas hacen lo que quieren, hasta donde quieren y mientras quieren. No existe por nuestra parte ninguna obligación de permanencia, ni de atender casos que les resulten desagradables o fuera de las condiciones que ellas mismas acepten. Nunca. Jamás. Y queremos dejar esto bien claro. Nuestra agencia trata con guante de seda tanto a las chicas como a los clientes y esto es sagrado para nosotros. Nuestras chicas saben que estaremos a su lado en cualquier situación. Nuestros clientes también.
El sexo, como todo, puede ser negociable. Por diversas razones, cada uno tendrá las suyas: porque quieras tener un acceso fácil, inmediato y sin repercusiones posteriores a experiencias sugerentes; porque quieras experimentar aventuras límite; porque, simplemente, te guste alguna filia puntual y no encuentres con quién practicarla. Las motivaciones son diversas. Y es muy lícito que una señorita quiera ofrecer un servicio porque le guste, porque tenga los recursos necesarios para ello o simplemente porque le resulte atractivo, morboso o económicamente rentable entregarse a la causa. ¿Quién somos nosotros para juzgarlo? las putas han existido desde tiempo inmemorial y nos parece perfecto.